En el comunicado oficial del gobierno, donde se anuncia la autorización de estos cultivos transgénicos, el Ministro de Agricultura, plantea abiertamente una serie afirmaciones, que no tienen ningún sustento técnico, científico y tampoco socioeconómico, que demuestren las bondades de esta tecnología. Sus temerarias afirmaciones, son las mismas que argumentan los agentes de ventas de las empresas transnacionales que promueven estas semillas, pero que en boca del Ministro, dejan muchas dudas sobre si se está defendiendo la agricultura nacional o los intereses de estas empresas.
También autorizó los cultivos transgénicos semicomerciales de yuca, arroz, rosa, caña y café. Una estocada mortal a la biodiversidad y a la soberanía alimentaria
Grupo Semillas [1]El gobierno de Uribe en el último Consejo Comunal realizado el 3 de marzo de 2007 en Tolú (Sucre), a través de su Ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, anunció oficialmente la autorización, para la siembra semicomercial en los departamentos de Córdoba, Sucre, Huila y Tolima, de dos tipos de maíz transgénico: maíz Ronudup Ready resistente al glifosato, y maíz Yielgard Bt (tolerante a algunas plagas de lepidópteros), propiedad de Monsanto y maíz Herculex I, con tecnología conjunta Bt, y la resistente al herbicida Glufosinato de amonio de la empresa Dupont. Para 2007 también se autorizó los cultivos transgénicos semicomerciales de yuca, arroz, rosa, caña y café. El Ministro afirmó que la liberación comercial de todas estas tecnologías será en 2008. Es muy preocupante e inaceptable que se tome una decisión, sin conocerse los resultados de los estudios que demuestren la seguridad y conveniencia de estas tecnologías para el país. Esta decisión precipitada y unilateral del gobierno se tomó sin haber realizado estudios completos de bioseguridad; además se hace pasando por encima de las numerosas voces de rechazo a estas tecnologías, especialmente por la mayoría de agricultores y agricultoras que defienden la soberanía alimentaria, y tampoco se han tenido en cuenta los diferentes conceptos técnicos que cuestionan estos cultivos en el país.
Las seis mentiras del Ministro sobre las bondades del maíz transgénico.
En el comunicado oficial del gobierno, donde se anuncia la autorización de estos cultivos transgénicos, el Ministro de Agricultura, plantea abiertamente una serie afirmaciones, que no tienen ningún sustento técnico, científico y tampoco socioeconómico, que demuestren las bondades de esta tecnología. Sus temerarias afirmaciones, son las mismas que argumentan los agentes de ventas de las empresas transnacionales que promueven estas semillas, pero que en boca del Ministro, dejan muchas dudas sobre si se está defendiendo la agricultura nacional o los intereses de estas empresas. Seguidamente presentamos los argumentos que desmontan estas falsas afirmaciones del Ministro:
1. Los cultivos transgénicos resistentes a plagas y enfermedades, requieren menos utilización de agroquímicos: Actualmente, a escala comercial, se cultiva principalmente maíz, soja y algodón. Actualmente el 98% de los cultivos transgénicos comerciales sólo tienen dos propiedades (plantas Bt y plantas tolerantes a herbicidas): Estos dos tipos de cultivos han sido diseñados para que las grandes compañías aumenten del consumo de estos agrotóxicos, aseguren sus ventas y controlen cada vez más la producción de alimentos y vendan sus semillas. Para el caso del los maices Bt tanto de Monsanto como de Dupont, fueron diseñados para ser resistentes a la plaga ”barrenador europeo del tallo”, plaga que no existe en Colombia. Es inaudito que el gobierno haya autorizado la siembra de un cultivo que no va a controlar las plagas existentes en el país. Es decir se esta “buscando el ahogado aguas arriba”, y efectivamente no va a reducir el uso de los agroquímicos.
2. Los cultivos transgénicos tienen mayor productividad por hectárea: Son falsos los argumentos de la industria y del Ministro, en donde afirma que son más productivos. Actualmente no es posible crear una planta transgénica que produzca mas cosecha que una no transgénica, puesto que la productividad no depende de un gen, sino de complejas interacciones de muchos genes y de factores ambientales, socioeconómicos y tecnológicos, que actualmente son imposible controlar por las empresas biotecnológicas. Existen varios estudios en Estados Unidos y Europa que muestran que en muchos casos, los cultivos transgénicos son menos productivos que los convencionales.
3. Los cultivos transgénicos reducen la contaminación de suelo, aire y aguas y disminuye la presión sobre los ecosistemas naturales: Esta tecnología está diseñada para ser establecida en monocultivos a gran escala especialmente para los países agroindustrializados. Son falsos los argumentos que dicen que estas tecnologías son más amigables con el ambiente. Por ejemplo, en Argentina, que es el segundo país del mundo con mayor área de cultivos transgénicos, en donde existen 16 millones de hectáreas con soya resistente a glifosato; alli se han reportado fuertes impactos sobre los ecosistemas silvestres y cultivados, tales como: contaminación ambiental por el uso intensivo de glifosato; aparición de enfermedades y plagas que no existían; y el cultivo de siembra directa ha generado problemas de compactación de los suelos, de drenaje y lixiviación de agua.
Uno de los aspectos más preocupantes sobre los impactos ambientales de los cultivos transgénicos, es la contaminación genética de las variedades nativas y sus parientes silvestres. Colombia es uno los países del mundo con mayor biodiversidad agrícola y silvestre, somos centros de origen y de diversidad de muchos de los cultivos que sustentan la agricultura y la alimentación. Es por ello que para el caso del maíz, se presenta un enorme riesgo de contaminación genética de los cientos de variedades locales con los maíces transgénicos.
4. Los cultivos transgénicos reducen los costos de los agricultores, aumentan el ingreso de los agricultores: Existen muchas evidencias en el mundo que muestran que los cultivos transgénicos no disminuyen los costos de producción. Para el caso de los cultivos Bt se ha encontrado que al hacer el balance de los costos de producción entre cultivos convencionales y Transgénicos, éstos últimos son más altos, debido a que: el costo de las semillas es mayor, adicionalmente los contratos para su uso están amarrados a la utilización de todo el paquete tecnológico que es controlado por la empresa dueña de esta tecnología.
Para el caso del cultivo del algodón Bt en Colombia, aprobado desde 2004, la mayoría de los pequeños y medianos agricultores plantean que los costos de producción son mayores con el uso de la tecnología transgénica. Esto se debe a aspectos como: el costo de la semilla transgénica es el doble de la convencional; la promesa que hace Monsanto relacionada con el control del 50 al 70% de la plaga Spodóptera spp no es cierta y sólo controla el 5% de ésta; además, los agricultores han encontrado la resurgencia de nuevas plagas que están afectando la productividad del cultivo. Esto ha llevado a que los agricultores incrementen el uso de pesticidas y al final no pueden identificar si el control de algunas plagas se debió a la tecnología Bt o a los pesticidas utilizados para otras plagas. Finalmente, al hacer el balance de costos, los agricultores llegan a un costo total de producción mayor con la tecnología Bt; es por ello que el número de medianos y pequeños agricultores que utilizan esta tecnología ha disminuido significativamente.
5. Los cultivos transgénicos mejoran el nivel de vida de los campesinos, reduce la pobreza rural y facilita la ocupación lícita y pacífica del territorio: Es falso el argumento que los transgénicos son una solución para el hambre en el mundo; puesto que el hambre no es un problema de necesidad de nuevas semillas; por el contrario es un problema de distribución de la riqueza y de acceso a los alimentos y a los medios productivos. Los transgénicos, ni producen más, ni otorgan a los pueblos seguridad alimentaria, por el contrario, ponen la producción de alimentos en manos de cada vez menos empresas. La solución al hambre y la desnutrición pasa por el desarrollo de tecnologías sostenibles y justas y por el empleo de técnicas como la agroecología. Los OMG no son compatibles a necesidades de países del Sur; puesto que crean dependencia tecnológica y control de los agricultores por las transnacionales, mediante la aplicación de patentes y contratos, en los que se penalizan a los agricultores que guarden, intercambien o reutilicen las semillas patentadas. Adicionalmente pueden generar el desplazamiento y exclusión del uso de mano de obra rural, por ser tecnologías diseñadas para grandes monocultivos altamente mecanizados; es decir “agricultura sin gente”, en donde la población en muchos casos es sacada a sangre y fuego y en otras simplemente a través de las políticas agrarias excluyentes de campesinos. Este modelo contradice el argumento del Ministro, que afirma que los transgénicos “facilita la ocupación lícita y pacífica del territorio”.
6. Los cultivos transgénicos tienen mayor calidad y contenido nutricional, producen una alimentación más sana y saludable para la población. Esto ayuda a reducir enfermedades causadas por falta de contenido vitamínico: Los riesgos en la salud de los OMG presentes en nuestra alimentación, no se están evaluando de forma correcta, completa y sistemática en la población. Para el caso del maíz en Colombia, este cultivo es un componente fundamental de la cultura, de los sistemas productivos campesinos y sobre todo es uno de los alimentos básicos de toda la población. Esto significa que la evaluación de riesgos del maíz transgénico es más relevante en países como Colombia, pero la legislación actual, no incluye la realización de los estudios de impactos sobre la salud humana y animal.
Los transgénicos que entran al país vía importación de alimentos actualmente no tienen ninguna reglamentación específica ni un adecuado control del Estado. Desde el año 2005 el INVIMA ha otorgado Registro sanitarios para la comercialización de Productos y alimentos transgénicos, todos procedentes de tecnologías propiedad de Monsanto: 1. Algodón Bt (Bollgard): aceite. 2. Algodón RR: aceite. 3. Maíz Yieldgard®: aceite refinado y harina. 4. Maíz RR: aceite refinado y harina de maíz. 5. Trigo RR: producción de alimentos. 6. Soya RR: producción de alimentos.7. Remolacha azucarera RR: producción de alimentos. Es inaceptable que esta entidad haya autorizado el consumo de estos productos, sin haber realizado los estudios de bioseguridad requeridos, estas aprobaciones se hicieron con base en estudios presentados por Monsanto al INVIMA. Lo que se hizo fue simplemente extrapolar estudios realizados fuera del país y sacar conclusiones de su seguridad e inocuidad para la salud.
Los transgénicos en Colombia
Colombia actualmente atraviesa por una profunda crisis en la agricultura, que ha hecho inviable en gran parte la producción nacional. Es así como el país para el año 2006 importó más de ocho millones de toneladas de alimentos, de estas, dos millones de toneladas son maíz, que corresponde a más del 70% del consumo nacional y el 85% de la soya. Para el caso del maíz y la soya, desde hace más de diez años Colombia está importando soya y maíz transgénico sin ningún control (segregación o etiquetado), especialmente desde Estados Unidos y Argentina.
En el año 2003 en Colombia se aprobó la liberación comercial del algodón Bollgard (Bt) de Monsanto (resistente a plagas de Lepidopteros), el cual se basó en un procedimiento de la evaluación de riesgos insuficiente y manipulado por Monsanto. Adicionalmente el procedimiento administrativo dentro del Consejo Técnico Nacional de Bioseguridad, CTN, fue irregular. Es por esta situación que, algunas organizaciones de la sociedad civil entablaron dos demandas judiciales (Acciones Populares) en contra del Ministerio de Agricultura, del ICA, del Ministerio de Ambiente y de Monsanto.
Consejo de Estado, en febrero de 2005 fallo en segunda instancia la Acción Popular en contra del Ministerio de Ambiente y Monsanto. Este fallo determinó La exigencia de licencia ambiental, para todos los transgénicos que se introduzcan al país, cultiven o comercialicen, a partir de la vigencia de la Ley 740 de 2002 (Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, El gobierno nacional desconoció este fallo del Consejo de Estado, es así como el gobierno expidió el Decreto 4525/2005, que relamenta el Protocolo de Cartagena en Bioseguridad. Este decreto es un retroceso jurídico en esta materia y en realidad es una herramienta para introducir cultivos y alimentos transgénicos.
¿Qué impactos tiene introducir el cultivo de maíz transgénico al país? Las empresas Monsanto y Dupont, presentaron ante el CTN solicitudes para la liberación comercial de maíz Bt (Yieldgard), maíz Ronudup Ready (de Monsanto) y maíz Herculex I Bt y tolerante al herbicida glufosinato de amonio (de Dupont) y maíz Bt11 (de Syngenta). El ICA ha autorizado a estas empresas realizar ensayos de campo desde 2003 en las regiones más productoras de maíz del país. Estos ensayos más que ser pruebas rigurosas de bioseguridad, son evaluaciones de efectividad de esta tecnología, extrapolando estudios foráneos presentados por las mismas empresas. Introducir maíz transgénico en Colombia es muy crítico, porque inevitablemente seria contaminada y erosionada la enorme diversidad de este cultivo, y los campesinos e indígenas serían los más afectados. También porque el maíz es uno de los productos básicos de la alimentación de los colombianos, tanto poblaciones rurales como urbanas.
La sociedad civil no tiene acceso a la información y no se tiene en cuenta en la toma de decisiones: En general la sociedad civil ha estado marginada del debate público y de la participación en la toma de decisiones sobre la evaluación e introducción de OGM en el país. Especialmente los campesinos e indígenas no han sido tenidos en cuenta. Tampoco los consumidores y los ciudadanos en general se les garantiza el legítimo derecho a estar bien informados y a poder decidir libremente si consumen o no estos productos.
Luego de reiterativos derechos de petición organizaciones de la sociedad civil insistentemente han solicitado a las autoridades competentes la información de carácter pública sobre las solicitudes que se están tramitando en el ICA y especialmente sobre los estudios de bioseguridad que se están realizando. Pero no ha sido posible obtener la mayor parte de esta información, porque estas entidades alegan sin ningún sustento jurídico y técnico que esta información es de carácter “confidencial”. La pregunta es ¿Si son tan buenos los transgénicos y todo se hace en base a estrictos procedimientos de seguridad, rigor técnico y transparencia, entonces porque se esconde la información? Entonces cabe la conclusión: ¡El que nada debe, nada teme!, pero parece que en este tema el gobierno debe mucho y teme mucho y por eso se toman decisiones a espaldas de la sociedad. Ante esta situación, la sociedad civil ha tenido que recurrir a las demandas judiciales para tener acceso a la información que es de uso público y para que la sociedad sea tenida en cuenta en la toma de decisiones sobre estos temas.
Estrategias desde la sociedad civil frente a los transgénicos: En muchas regiones del país las organizaciones indígenas, negras y campesinas tienen una posición muy crítica sobre los impactos que podría generar los organismos transgénicos en sus territorios y se ha ido construyendo estrategias, acciones y alianzas para la defensa de las semillas locales, y especialmente alrededor del maíz, frente a la contaminación genética que se pueda producir por la introducción de maíz transgénico en sus territorios.
Este es el caso del pueblo Zenú, quien posee una extraordinaria cultura del maíz, expresada en mas de 25 variedades de este cultivo que han creado, mejorado y conservado, desde epocas ancestrales. Es así como en octubre de 2005, 170 cabildos las comunidades indígenas Zenúes de Córdoba y Sucre, declararon el resguardo indígena de San Andrés de Sotavento “territorio libre de transgénicos”. Esta decisión es de trascendental importancia, puesto que los Zenúes amparados en los derechos constitucionales sobre su territorio, están ejerciendo la defensa sobre su biodiversidad y soberanía alimentaria, que se ve fuertemente amenazada por los cultivos agroindustriales principalmente de maíz y algodón que rodean su territorio.
El hecho que el gobierno haya tomado la decisión de autorizar la siembra de maíz transgénico en Córdoba, en la zona agroindustrial cercana al resguardo indígena Zénú, que es el mayor centro de diversidad de maíz en el país, se constituye en una clara violación y desafío de la decisión tomada por este resguardo de declarar su territorio “libre de transgénicos”.
Hacemos un llamado a las organizaciones sociales, instituciones y personas que se sientan directamente o indirectamente afectadas por esta arbitraria decisión del gobierno, para que se pronuncien y realicen acciones que busquen derogarla; puesto si Colombia acepta estos cultivos transgénicos, se acabarían con el patrimonio genético de la Nación y le entregaría lo poco que queda de la agricultura y la soberanía alimentaria, a un puñado de transnacionales.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Biocombustibles: el maíz transgénico de syngenta es innecesario
En el actual contexto global del debate energético, el tema de los biocombustibles ha recibido gran atención en los medios. En los EE.UU., el principal 'cultivo energético' es sin dudas el maíz, que es procesado para la obtención de etanol que después se mezcla con la gasolina, como combustible para los vehículos a motor. En la actualidad no existe ninguna variedad de maíz transgénico, ni ningún otro cultivo transgénico, que haya sido manipulado genéticamente para la producción de biocombustibles. Aunque para la producción de biocombustibles los cultivos convencionales funcionan igualmente bien que los cultivos modificados genéticamente para la tolerancia a herbicidas y la resistencia a los insectos, algunas empresas están desarrollando nuevos cultivos transgénicos específicamente para este mercado.
No queriendo perder la oportunidad de publicidad y Relaciones Publicas, la industria biotecnológica ha jugado un papel destacado a la hora de presionar por la expansión de los biocombustibles, y actualmente sostiene que los biocombustibles ayudaran a resolver la urgente problemática del cambio climático. En la medida en que la industria semillera ve este fenómeno como una nueva oportunidad para expandir sus mercados, por ejemplo del maíz para la producción de etanol, la industria biotecnológica esta modificando ahora un maíz mediante la ingeniería genética específicamente para la producción de biocombustible. Syngenta es la empresa que ha avanzado mas al respecto, con una reciente solicitud a la USDA por su línea de maíz 3272 que ha sido manipulada genéticamente para contener una enzima utilizada en el proceso de producción de etanol. Sin embargo, existe la preocupación de que esta enzima industrial – que seria un ingrediente completamente nuevo en la cadena alimentaria y de alimento animal – podría provocar reacciones alérgicas en quienes la consuman o la inhalen. además, ya existe una enzima prácticamente idéntica que puede ser añadida al maíz en la refinería de etanol. A la luz de estos riesgos, y de las alternativas disponibles, no parece haber necesidad de introducir maíz transgénico específicamente modificado mediante ingeniería genética como materia prima para la industria de biocombustibles.
A pesar del hecho de que son muy pocos los cultivos que han tenido éxito comercialmente, la industria biotecnológica y algunas instituciones han estado experimentando con otros cultivos incluyendo trigo, arroz, papas, mandioca y sorgo.
Un fenómeno recurrente vinculado a la liberación de transgénicos en el medio ambiente, ya sea con fines experimentales o comerciales, es la incapacidad o falta de voluntad de los organismos reguladores gubernamentales y otros, de controlarlos una vez que han sido liberados. Un cultivo transgénico destinado solamente al alimento animal logro contaminar el sistema alimentario. Otros que estaban destinados solo a fines experimentales, aparecieron en el medio ambiente y en el sistema alimentario anos después. El tipo y el alcance de la contaminación identificada desde 1996, claramente sugiere que la precipitada carrera de la industria biotecnológica de comercializar sus cultivos transgénicos ha sido llevada a cabo haciendo caso omiso de los frecuentes impactos serios en los mercados y en los agricultores que no quieren tener nada que ver con los cultivos transgénicos.
No queriendo perder la oportunidad de publicidad y Relaciones Publicas, la industria biotecnológica ha jugado un papel destacado a la hora de presionar por la expansión de los biocombustibles, y actualmente sostiene que los biocombustibles ayudaran a resolver la urgente problemática del cambio climático. En la medida en que la industria semillera ve este fenómeno como una nueva oportunidad para expandir sus mercados, por ejemplo del maíz para la producción de etanol, la industria biotecnológica esta modificando ahora un maíz mediante la ingeniería genética específicamente para la producción de biocombustible. Syngenta es la empresa que ha avanzado mas al respecto, con una reciente solicitud a la USDA por su línea de maíz 3272 que ha sido manipulada genéticamente para contener una enzima utilizada en el proceso de producción de etanol. Sin embargo, existe la preocupación de que esta enzima industrial – que seria un ingrediente completamente nuevo en la cadena alimentaria y de alimento animal – podría provocar reacciones alérgicas en quienes la consuman o la inhalen. además, ya existe una enzima prácticamente idéntica que puede ser añadida al maíz en la refinería de etanol. A la luz de estos riesgos, y de las alternativas disponibles, no parece haber necesidad de introducir maíz transgénico específicamente modificado mediante ingeniería genética como materia prima para la industria de biocombustibles.
A pesar del hecho de que son muy pocos los cultivos que han tenido éxito comercialmente, la industria biotecnológica y algunas instituciones han estado experimentando con otros cultivos incluyendo trigo, arroz, papas, mandioca y sorgo.
Un fenómeno recurrente vinculado a la liberación de transgénicos en el medio ambiente, ya sea con fines experimentales o comerciales, es la incapacidad o falta de voluntad de los organismos reguladores gubernamentales y otros, de controlarlos una vez que han sido liberados. Un cultivo transgénico destinado solamente al alimento animal logro contaminar el sistema alimentario. Otros que estaban destinados solo a fines experimentales, aparecieron en el medio ambiente y en el sistema alimentario anos después. El tipo y el alcance de la contaminación identificada desde 1996, claramente sugiere que la precipitada carrera de la industria biotecnológica de comercializar sus cultivos transgénicos ha sido llevada a cabo haciendo caso omiso de los frecuentes impactos serios en los mercados y en los agricultores que no quieren tener nada que ver con los cultivos transgénicos.
TRANSGÉNICOS EN LA UE
Actualmente son cinco los países europeos con cultivos modificados genéticamente; España, Alemania, Portugal, Francia y la República Checa. Éste último ha sembrado por primera vez en 2005 maíz Bt, mientras que Portugal y Francia reanudaron este cultivo en el mismo año, tras una interrupción de 5 y 4 años respectivamente.
A finales del año 2005, la Comisión Europea aprobó 14 tipos de maíz modificado resistente a un insecto, el taladro. Esta nueva autorización elevaba a 25 las variedades de maíz Bt autorizadas en la UE, un producto que se empezó a cultivar en la República Checa.
La Comisión Europea aprobaba esta misma semana la comercialización de tres tipos de maíz transgénico en la UE. Estos nuevos productos son el GA21, resistente al herbicida Roundup Ready, el MON863, resistente a determinadas plagas, y el MON 863 x810, menos vulnerable a los gusanos que atacan el cereal. La autorización de nuevos maíces implica identificarlos como tal, siguiendo lo establecido por las normas comunitarias. La autorización estará en vigor durante diez años.
Por otro lado, Bruselas acaba de impedir a Grecia que mantenga la prohibición de comercializar semillas del maíz transgénico MON810 atendiendo a la falta de evidencias científicas que demuestren que existe algún riesgo para la salud humana o para el medio ambiente. El Ejecutivo comunitario, ante la falta de acuerdo por parte de los ministros de Agricultura de la UE, puede adoptar esta decisión.
A finales del año 2005, la Comisión Europea aprobó 14 tipos de maíz modificado resistente a un insecto, el taladro. Esta nueva autorización elevaba a 25 las variedades de maíz Bt autorizadas en la UE, un producto que se empezó a cultivar en la República Checa.
La Comisión Europea aprobaba esta misma semana la comercialización de tres tipos de maíz transgénico en la UE. Estos nuevos productos son el GA21, resistente al herbicida Roundup Ready, el MON863, resistente a determinadas plagas, y el MON 863 x810, menos vulnerable a los gusanos que atacan el cereal. La autorización de nuevos maíces implica identificarlos como tal, siguiendo lo establecido por las normas comunitarias. La autorización estará en vigor durante diez años.
Por otro lado, Bruselas acaba de impedir a Grecia que mantenga la prohibición de comercializar semillas del maíz transgénico MON810 atendiendo a la falta de evidencias científicas que demuestren que existe algún riesgo para la salud humana o para el medio ambiente. El Ejecutivo comunitario, ante la falta de acuerdo por parte de los ministros de Agricultura de la UE, puede adoptar esta decisión.
Riesgos ambientales
Las nuevas características puede transformar los cultivos se podrían producir en otros países puede transformarse fácilmente, aunque sus genes podrían afectar la germinación de la semilla a una mayor velocidad, tolerancia a sequias y heladas (actualmente en estudio), los cultivos podrían mezclarse con los tradicionales sin embargo esto podría tener consecuencias negativas para el subsuelo y podría hacer desaparecer los cultivos tradicionales por las consecuencias que ello. Existe la posibilidad que el cultivo transgénico desarrolle nuevos y mas potentes virus que se transformarían en nuevas enfermedades para los cultivos, en esta caso la dependencia a este tipo de cultivos sería total y sin lugar a dudas crearía monopolios inmanejables pues los cultivos transgénicos viene con todo incluido (insecticidas, plaguicidas, fertilizantes, sistemas de riego, semillas específicas, etc)
Buscaremos descifrar ¿que hay detrás de esta nueva biotecnología?, sabemos actualmente que estudios genéticos, búsqueda de mayores y mejores cultivos en menor tiempo y con mayor calidad, pero necesitamos confirmar cuales serán las consecuencias ambientales, sociales y económicas
Buscaremos descifrar ¿que hay detrás de esta nueva biotecnología?, sabemos actualmente que estudios genéticos, búsqueda de mayores y mejores cultivos en menor tiempo y con mayor calidad, pero necesitamos confirmar cuales serán las consecuencias ambientales, sociales y económicas
miércoles, 16 de septiembre de 2009
INTRODUCCION
Actualmente y a medida que vamos evolucionando, nos vemos en la necesidad de buscar nuevas y mejores oportunidades de minimizar costo y tiempo en aras de mayores beneficios y calidad tanto de vida como de productos, ello ha generado que implementemos herramientas tecnológicas en nuestras vidas; como la ciencia genética de la que hemos oído hablar demasiado pero conocemos muy poco de sus ventajas y desventajas; estamos dejando de lado las investigaciones a cerca de que tan viables son aquellas nuevas tecnologías y como incidirán en el futuro de nuestro entorno.
¿Serán acaso esas nuevas tecnologías las que harán un mejor mundo para estas y las nuevas generaciones?, ¿Qué consecuencias traerán en lo que producimos, y cómo lo producimos?, ¿El medio ambiente se verá afectado por estos cambios?, ¿qué pasará con aquellas personas que viven de los cultivos tradicionales?, ¿los cultivos transgénicos serán la mejor alternativa para calmar los problemas de hambre y escasez de alimentos?, estos son algunos interrogantes que nos dejan las tecnologías genéticas aplicadas en los cultivos transgénicos.
Mientras muchos científicos y economistas están a favor de los cultivos transgénicos, debido a que estos podrán soportar los climas adversos que se viven en la actualidad y que seguramente empeorarán, y con la escases de tierras fértiles para ser cultivadas, se tendrán que utilizar tierras menos productivas y para eso es ideal la tecnología de cultivos transgénicos, además de la utilización de estos cultivos para la producción de biomasa que reemplace los combustibles fósiles; por otra parte están los que no ven un futuro tan esperanzador con la utilización de estas tecnologías, principalmente por sus efectos socioeconómicos, como el aumento del desempleo, desplazamiento de los pequeños campesinos a las grandes urbes donde ven reducidas sus oportunidades de bienestar, aumento de la desigualdad social, posibles daños ambientales por el aumento en la utilización de pesticidas y agroquímicos, deterioro en la biodiversidad, aumento de enfermedades como el cáncer por el consumo de productos que no son bio-compatibles.
Por estos motivos hemos decidido hacer un análisis de estos problemas, para que los lectores tengan una visión amplia y puedan tomar una decisión adecuada, que realmente corresponda a una sociedad con un futuro mejor.
¿Serán acaso esas nuevas tecnologías las que harán un mejor mundo para estas y las nuevas generaciones?, ¿Qué consecuencias traerán en lo que producimos, y cómo lo producimos?, ¿El medio ambiente se verá afectado por estos cambios?, ¿qué pasará con aquellas personas que viven de los cultivos tradicionales?, ¿los cultivos transgénicos serán la mejor alternativa para calmar los problemas de hambre y escasez de alimentos?, estos son algunos interrogantes que nos dejan las tecnologías genéticas aplicadas en los cultivos transgénicos.
Mientras muchos científicos y economistas están a favor de los cultivos transgénicos, debido a que estos podrán soportar los climas adversos que se viven en la actualidad y que seguramente empeorarán, y con la escases de tierras fértiles para ser cultivadas, se tendrán que utilizar tierras menos productivas y para eso es ideal la tecnología de cultivos transgénicos, además de la utilización de estos cultivos para la producción de biomasa que reemplace los combustibles fósiles; por otra parte están los que no ven un futuro tan esperanzador con la utilización de estas tecnologías, principalmente por sus efectos socioeconómicos, como el aumento del desempleo, desplazamiento de los pequeños campesinos a las grandes urbes donde ven reducidas sus oportunidades de bienestar, aumento de la desigualdad social, posibles daños ambientales por el aumento en la utilización de pesticidas y agroquímicos, deterioro en la biodiversidad, aumento de enfermedades como el cáncer por el consumo de productos que no son bio-compatibles.
Por estos motivos hemos decidido hacer un análisis de estos problemas, para que los lectores tengan una visión amplia y puedan tomar una decisión adecuada, que realmente corresponda a una sociedad con un futuro mejor.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Principales cultivos
Francia y Portugal reanudan la siembra de maíz Bt después de una interrupción de cuatro y cinco años, respectivamente Actualmente se comercializan en el mundo seis variedades transgénicas (soja, maíz, algodón, colza, calabaza y papaya). El arroz Bt, aprobado y adoptado en Irán en 2004, es uno de los que cuentan con mayor extensión de cultivo, con unas 4.000 hectáreas, localizadas sobre todo en Irán y China, considerados los países más avanzados en el cultivo de arroz transgénico. Según el informe presentado por el ISAAA, este producto constituye el principal alimento para 1,3 billones de personas en todo el mundo.
Sin embargo, otro informe presentado recientemente rebate esta idea. Según un trabajo realizado por el Centro Africano por la Biosfera y la sección nigeriana de la organización ecologista Amigos de la Tierra, los organismos modificados genéticamente (OMG) no han logrado reducir el hambre ni aumentar la calidad de los alimentos en África, uno de los principales argumentos esgrimidos por las industrias biotecnológicas para defender este tipo de cultivos.
Los ecologistas citan como ejemplo el de las patatas transgénicas cultivadas en Kenia. Según datos recogidos en enero de 2004, la cosecha de patatas «naturales» fue significativamente mayor que la de transgénicas. A pesar de todo, argumentos como este no han conseguido frenar la tendencia ascendente de estos cultivos en los últimos años. Lo demuestran los datos, según los cuales, durante los últimos 10 años la superficie global acumulada de cultivos transgénicos ha sido de 475 millones de hectáreas, casi la mitad del área total de EEUU.
La soja transgénica es otro de los cultivos con mayor actividad, ocupando una superficie de 54,4 millones de hectáreas en todo el mundo, lo que supone el 60% del área global de transgénicos. A la soja le sigue el maíz (21,2 millones de hectáreas), el algodón (9,8 millones) y la colza (4,6 millones). En total, la cifra de agricultores que se dedican a los transgénicos llega ya a los 8,5 millones. Irán, uno de los últimos países que ha empezado a introducir este tipo de cultivos, lo ha hecho con el arroz Bt, con el que se pretende defender del ataque de varios tipos de insectos.
Sin embargo, otro informe presentado recientemente rebate esta idea. Según un trabajo realizado por el Centro Africano por la Biosfera y la sección nigeriana de la organización ecologista Amigos de la Tierra, los organismos modificados genéticamente (OMG) no han logrado reducir el hambre ni aumentar la calidad de los alimentos en África, uno de los principales argumentos esgrimidos por las industrias biotecnológicas para defender este tipo de cultivos.
Los ecologistas citan como ejemplo el de las patatas transgénicas cultivadas en Kenia. Según datos recogidos en enero de 2004, la cosecha de patatas «naturales» fue significativamente mayor que la de transgénicas. A pesar de todo, argumentos como este no han conseguido frenar la tendencia ascendente de estos cultivos en los últimos años. Lo demuestran los datos, según los cuales, durante los últimos 10 años la superficie global acumulada de cultivos transgénicos ha sido de 475 millones de hectáreas, casi la mitad del área total de EEUU.
La soja transgénica es otro de los cultivos con mayor actividad, ocupando una superficie de 54,4 millones de hectáreas en todo el mundo, lo que supone el 60% del área global de transgénicos. A la soja le sigue el maíz (21,2 millones de hectáreas), el algodón (9,8 millones) y la colza (4,6 millones). En total, la cifra de agricultores que se dedican a los transgénicos llega ya a los 8,5 millones. Irán, uno de los últimos países que ha empezado a introducir este tipo de cultivos, lo ha hecho con el arroz Bt, con el que se pretende defender del ataque de varios tipos de insectos.
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